MotoGP 2015


En esta especie de tradición, al final lo menos importante es quién gana o quién no. Vivir un fin de semana de motos no es barato, lo entiendo, pero merece la pena. Las mañanas en el circuito son divertidas, las carreras son muy emocionantes. Las tardes con buena compañía son geniales. Las noches de Alcañiz son… diferentes.

Esta vez ha tocado muy buena temperatura para ver "las carreras". Una pena esa dicotomía Márquez/Lorenzo que se ha impuesto (más bien ese "odio a Lorenzo") que hace que el clima de las carreras no sea muy limpio. Al final en España somos muy de PP/PSOE, Barça/Madrid, Lorenzo/Márquez, Colacao/Nesquik. Pero pese a ello, y quitando a los burros que están en todos los lados, el ambiente motero es genial. #respect

Las tardes han sido geniales también. Qué mejor que una buena BBQ para poder rememorar lo vivido en el circuito. Poder hablar de otros años, de otros tiempos, del atasco inmenso. De mi nueva profesión de Pit Baby (voy a mandar mi CV, seguro que me fichan). Buena carne y mejor compañía. Conversaciones de tecnología. Conversaciones sobre motor. Conversaciones sobre el sentido de la vida. Sobre ciencia… al final todo el mundo tiene su espacio.

Y por las noches… por las noches barro. Es impresionante cómo cambia Alcañiz entre un día cualquiera, un día de festivo o un día de GP de motos. De un pueblo sin gente, pasa a ser un pueblo con los locales en la calle, y por último pasa a ser un desenfreno de goma quemada y gasolina. Si quieres dormir la noche del sábado, será mejor que vayas entrenando, porque la banda sonora de esa noche son motos cortando.

En cada esquina del pueblo pasa algo. En la rotonda la gente anima a moteros, cocheros, guardias y abueletes a saludar y a hacer sufrir un poco al motor. Todo muy comedido, bueno, no tanto. En las plazas música, barras en las calles y mucha gente. En las calles motos cortando, sacando fogonazos o quemando rueda (pobretas) y tenderetes de comida y de merchandising.

Los que me conocen saben que las dos ruedas y yo no nos llevamos bien. Que soy más de cuatro ruedas, pequeñas, medianas o grandes. Pero también saben que muchos son los fines de semanas que me he levantando desde que soy un pedugo para ver "las motos". No recuerdo tiempos anteriores a 500cc, pero es suficiente para recordar haber disfrutado al 100%. Ahora se disfrutan menos los domingos de carrera (ojalá fueran en abierto y en directo como antaño), pero mucho más un par de fines de semana al año.